España y la Copa del Mundo de nuestras vidas
Desde Chattanooga, Tennessee, hasta Nueva York levantando la Copa del Mundo 2026.
Fueron 50 días que jamás olvidaré. Sin ninguna duda, el mejor mes de mi vida, tanto periodística como futbolísticamente. Un viaje que empezó con un sueño y terminó con España levantando su segunda estrella.
Gracias a Conexión Deportiva y, especialmente, a Diego Mengual por confiar en mí y darme la oportunidad de vivir desde dentro, de principio a fin, un Mundial que quedará para siempre en la historia.
Todo comenzó en Tennessee, cuando llegué al búnker de concentración de la Selección Española. Ya había entre 30 y 40 periodistas esperando el primer entrenamiento y la primera rueda de prensa. Desde el primer minuto me llamó la atención el ambiente: sonrisas por todas partes. Desde el staff hasta el cuerpo técnico, pasando por los responsables de prensa y el jefe de prensa de la selección, Ladis. Todos me recibieron con los brazos abiertos. Ahí entendí que comenzaba una aventura única.
El debut dejó un sabor amargo. Un empate sin goles ante Cabo Verde que generó algunas dudas desde fuera, pero ninguna dentro del grupo. Luis de la Fuente nunca perdió la calma. Siempre transmitió confianza, serenidad y una enorme convicción. Sonriente, cercano y dispuesto a atender a la prensa en todo momento. Sin saberlo, ya estaba construyendo un camino que terminaría siendo histórico.
La respuesta llegó rápido en la Copa del Mundo
España goleó 4-0 a Arabia Saudita y apareció el primer grito de gol del Mundial, obra de Lamine Yamal. A partir de ahí, el equipo empezó a despegar. Después llegó una trabajada victoria por 1-0 frente a una Uruguay muy competitiva, en Guadalajara, México, en un partido que España controló de principio a fin.
Nuestra cobertura también empezó a crecer. Las rondas eliminatorias ya estaban aquí y el primer obstáculo fue Austria. España respondió con autoridad y un contundente 3-0 que confirmaba que este equipo iba muy en serio.
Pero entonces llegaba la primera gran prueba en la Copa del Mundo.
Portugal.
Cristiano Ronaldo.
Un clásico de los Mundiales, como en 2010.
Portugal presentaba un auténtico equipazo: Cristiano, Vitinha, Nuno Mendes, Bernardo Silva, Bruno Fernandes y un seleccionador español al frente. El partido fue una batalla táctica, decidida por un único gol. España ganó 1-0 y regresó a unos cuartos de final de un Mundial por primera vez en 16 años. Ya no era solo ilusión; era la sensación de que algo grande podía pasar.
En cuartos esperaba Bélgica. Un rival durísimo que venía de eliminar a la anfitriona, Estados Unidos, con una exhibición futbolística. Courtois, De Bruyne y compañía suponían un reto enorme.
España volvió a responder
Victoria por 2-1.
Aquel partido dejó dos momentos importantes: Bélgica fue el único equipo capaz de marcarle un gol a España en todo el Mundial, y Luis de la Fuente tomó una decisión valiente al apostar por Fabián Ruiz como titular en lugar de Pedri. Un cambio que terminó dándole un nuevo equilibrio al equipo justo antes del gran desafío.
Francia.
Mbappé.
Dembélé.
Olise.
El equipo más goleador del torneo.
Y, sin embargo, España ofreció probablemente su mejor actuación del campeonato.
Con un Rodri imperial, la Selección dominó de principio a fin y venció 2-0 a la gran favorita para conquistar el título. Francia nunca encontró respuestas. España controló el partido, anuló por completo a sus estrellas y se ganó, con autoridad, el billete a la gran final.
Una final de la Copa del Mundo.
La primera desde Sudáfrica 2010.
Y, como entonces, el destino volvía a poner delante a una oportunidad de hacer historia.
Del otro lado esperaba Argentina.
Esperaba Lionel Andrés Messi.
La previa fue una auténtica locura. Más de 500 periodistas y medios de comunicación de todo el mundo invadieron cada entrenamiento, cada conferencia de prensa y cada rincón donde hubiera una declaración. La magnitud del evento era imposible de describir.
Y entonces llegó el partido.
España fue muy superior de principio a fin
La Argentina de Lionel Messi no consiguió realizar un solo disparo entre los tres palos en 120 minutos.
El héroe fue Ferran Torres.
Un futbolista cuestionado durante buena parte del torneo por su falta de acierto frente al gol terminó escribiendo el capítulo más importante de su carrera. Marcó el 1-0. El gol de todos. El gol que hizo explotar a millones de españoles. El gol que llevó a España a conquistar la segunda estrella de su historia, en Nueva York.
Así terminó el Mundial de mi vida.
El Mundial de nuestras vidas.
Un mes de emociones imposibles de explicar. De kilómetros recorridos, horas de trabajo, entrevistas, entrenamientos, estadios, aeropuertos y recuerdos que me acompañarán para siempre.
Y si hoy me preguntaran si cambiaría algo de todo lo vivido, la respuesta sería muy sencilla.
Absolutamente nada.
Gracias, Conexión Deportiva.
Gracias, Diego Mengual.
Y gracias a todos los que hicieron posible este viaje inolvidable.
¡Que viva España!
¡Campeones del Mundo 2026!
..Felipe J. Ramis / @FelipeRamis
*Consulta más Reportajes en Conexión Deportiva
Suscríbete a nuestro nuevo canal de Youtube y Twitch y disfruta de nuestras tertulias, de lunes a domingo. Además puedes seguirnos en nuestras cuentas de Twitter, Facebook e Instagram.

