Mucho después del último silbatazo del Mundial

Un Mundial con grandes historias

Aunque quizás todavía sigo tratando de entender todo lo que significó, era mi primer Mundial como periodista. Y descubrí que una Copa del Mundo no solo se vive a través de los partidos, sino también en las historias, las culturas y las distintas formas de sentir el fútbol.

Hubo una palabra que me acompañó durante toda la cobertura: privilegio.

No porque todo fuera sencillo. Detrás de cada imagen hubo carreras, horas de estudio, guiones escritos desde el celular, producción contrarreloj y videos editados sobre la marcha. Y, antes de todo eso, trabajamos muchísimo para conseguir la acreditación. Fue un esfuerzo de todo el equipo.

No les miento, vivir a Brasil en una Copa del Mundo fue uno de esos momentos que todavía me cuesta creer. También lo fue ver por primera vez a Cristiano Ronaldo. Durante años, el fútbol pareció querer dividirnos entre Messi y Cristiano. Yo simplemente tuve el privilegio de vivir la era de ambos.

Cuando intento elegir los momentos que más me marcaron, siempre regreso a dos partidos que viví en Miami. Al final entenderán por qué.

El primero fue Argentina contra Cabo Verde. Argentina terminó avanzando, pero yo salí del estadio pensando en la selección debutante. Le remontó dos veces a la campeona del mundo, la llevó hasta el tiempo extra y jugó con una personalidad admirable.

Su arquero, Vozinha, firmó una actuación inolvidable y, al terminar la conferencia de prensa, su seleccionador fue despedido entre aplausos. Cabo Verde quería mostrarle al mundo su identidad. Y vaya si lo consiguió.

El otro fue Noruega contra Inglaterra, mi partido favorito de toda la cobertura. No solo por lo que ocurrió durante los 90 minutos, sino por todo lo que pasó después. Por momentos, Miami dejó de sentirse como Miami y parecía un estadio inglés.

Al finalizar el encuentro, Harry Kane reunió a sus compañeros para agradecer a la afición, Jude Bellingham recibió una enorme ovación y los jugadores permanecieron varios minutos cantando junto a sus seguidores. Hasta David Beckham apareció en las pantallas del estadio.

Quizás esos dos partidos resumen mejor que ningún otro lo que significó este Mundial para mí. Uno me recordó que el fútbol también pertenece a quienes se atreven a desafiar lo imposible. El otro, que un partido no termina con el último silbatazo. A veces continúa en una ovación, en una canción o en el abrazo entre Haaland y Bellingham, dos amigos que durante 90 minutos fueron rivales.

Un Mundial difícil de olvidar

Pensaba que recordaría principalmente los resultados. Pero hoy recuerdo mucho más las imágenes.

En Miami estuvieron Messi, Cristiano Ronaldo, Luis Díaz, Vinícius Jr. Neymar, Haaland, Mbappé, Harry Kane, Jude Bellingham y hasta Carlo Ancelotti dirigiendo por primera vez a una selección en una Copa del Mundo. No como nombres lejanos, sino como protagonistas de las historias que me correspondía contar.

Y mientras el mundo tenía la mirada puesta en el Mundial, yo cumplía uno de los sueños más importantes de mi carrera: contar mi primera Copa del Mundo desde adentro. Quizás por eso todavía me cuesta hablar de ella en pasado.

Porque el Mundial terminó, pero hay experiencias que continúan ocurriendo dentro de nosotros mucho después del último silbatazo.

..María Virginia Álvarez / @soymv_

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