Gradas a medio llenar: el reto de atraer público al baloncesto español

La Liga Endesa y el baloncesto español siguen buscando contar con más aficionados

El baloncesto español viene de cerrar una temporada con cifras récord de asistencia en la Liga Endesa, pero llenar los pabellones sigue siendo un reto para algunos de sus principales equipos. El Real Madrid y el Barça dejaron una fotografía significativa en este inicio de temporada: ninguno alcanzó el 71 % de ocupación estimada en los dos partidos que cada uno disputó como local entre la Euroliga y la competición doméstica.

El jueves 8 de octubre, el Real Madrid derrotó al Partizan por 86-76 en el Movistar Arena ante 8.579 espectadores. Un día después, el Barça cayó frente al Zalgiris por 81-88 en el Palau Blaugrana, con 4.346 asistentes.

La jornada de Liga Endesa del pasado domingo tampoco terminó con las gradas llenas. El Madrid venció al Kids&Us Manresa por 120-83 ante 7.115 personas, mientras que el Barça superó al Valencia Basket por 89-86 con 5.342 espectadores.

Tomando como referencia los aforos publicados de ambos recintos, el Madrid cubrió aproximadamente el 65,4 % de su capacidad ante el Partizan y el 54,3 % frente al Manresa. En Barcelona, la ocupación estimada fue del 57,3 % contra el Zalgiris y del 70,4 % ante el Valencia Basket.

La media de esos dos encuentros fue del 59,9 % en Madrid y del 63,9 % en Barcelona. La diferencia entre partidos es notable, pero hay un dato común: ninguno de los dos equipos llenó su pabellón en esos encuentros.

El Madrid ya ha recurrido a ofertas para atraer público

La asistencia del Real Madrid lleva tiempo bajo observación. En diciembre de 2025, Marca publicó un análisis que situaba en el 50 % la ocupación de los partidos de Liga Endesa incluidos en su muestra y en el 65,4 % la de los encuentros de Euroliga que había comparado. El artículo también señalaba que la asistencia media del equipo blanco en la competición doméstica durante la campaña 2024-25 había sido del 61,4 %.

Esas cifras corresponden a temporadas anteriores, pero ayudan a situar el debate más allá de una sola jornada. La dificultad para atraer público a determinados partidos del Madrid ya estaba sobre la mesa antes del comienzo de este curso.

En diciembre de 2025, el club puso a la venta un abono de media temporada para los encuentros que disputaría en casa durante la segunda mitad de la campaña 2025-26. Los precios publicados entonces oscilaban entre 230 y 330 euros para el paquete de partidos incluido en la promoción.

La iniciativa ofrecía una alternativa a la compra individual de entradas, aunque no hay cifras públicas que permitan conocer cuántos abonos se vendieron ni medir su efecto sobre la asistencia.

El precio es una variable que merece atención, pero no puede señalarse como la causa principal de los asientos vacíos sin datos que lo demuestren. Las diferencias entre partidos, los horarios y los rivales también forman parte del análisis.

Los abonados también cuestionan las condiciones del recinto

La discusión también llegó a las condiciones del recinto. El pasado 8 de octubre, Cadena SER publicó las quejas de abonados del Madrid por los cambios que encontraron al regresar al Movistar Arena para el primer partido europeo del equipo en casa esta temporada.

Según la información de SER Deportivos, algunos aficionados se encontraron con asientos más estrechos y sin los reposabrazos que tenían la campaña anterior. La emisora explicó que el club atribuyó la modificación a una decisión de los gestores del Palacio de los Deportes para adaptar el recinto a sus eventos.

Las críticas recogidas por la SER apuntaban a las diferencias entre las condiciones de las localidades ordinarias y las zonas VIP. También planteaban dudas sobre la comodidad y la accesibilidad para personas mayores o con problemas de movilidad.

La experiencia de un abonado no depende únicamente del resultado deportivo o del precio de su localidad. La comodidad, los servicios y las condiciones que encuentra cada vez que acude al pabellón también influyen en su relación con el equipo.

La información publicada no demuestra que los cambios en los asientos hayan provocado una reducción del público, pero sí refleja el malestar de una parte de los abonados en un momento en el que el club busca mantener el interés por sus partidos.

El Barça también necesita mantener la asistencia

El Palau Blaugrana presentó cifras diferentes entre sus dos partidos de la semana. Ante el Zalgiris acudieron 4.346 espectadores, mientras que el encuentro contra el Valencia Basket reunió a 5.342 personas.

Las cifras muestran que la asistencia varió entre los dos encuentros. El rival, el horario, el momento deportivo y la competición pueden influir en la demanda, aunque los registros disponibles no permiten determinar el peso de cada factor.

El Barça cuenta con un mecanismo para que las localidades de abonados que no pueden acudir vuelvan al mercado. Su sistema Seient Lliure permite liberar el asiento y recuperar parte del coste del abono si se vende la localidad. La información del programa de abonos de baloncesto para la temporada 2026-27 también recoge un sistema de liberación por defecto para determinados abonados que acumulan ausencias, previa notificación y conforme a las condiciones establecidas por el club.

La herramienta responde a una cuestión importante para los equipos: el número de abonos vendidos no equivale al público que ocupa las gradas en cada encuentro. Para conocer la asistencia real hay que fijarse también en los espectadores presentes, no solo en las localidades abonadas.

El Roig Arena apuesta por una experiencia que va más allá del partido

El Roig Arena representa otra forma de plantear la relación entre el baloncesto y el público. Inaugurado como nueva casa del Valencia Basket en 2025, el recinto fue concebido como un espacio multiusos, con diferentes formatos para acoger eventos y una oferta de localidades prémium, palcos y servicios de hospitality. La propuesta combina los partidos del equipo con otros usos del recinto y una experiencia dirigida a distintos perfiles de espectadores.

Esa capacidad para movilizar a la afición quedó patente en mayo de 2026, cuando Valencia Basket agotó las entradas disponibles para el quinto partido de los cuartos de final de la Euroliga ante Panathinaikos. Ante la demanda, el club habilitó también el auditorio para seguir el encuentro en pantalla, con reserva previa y aforo limitado.

Era un partido decisivo por un puesto en la Final Four, una cita excepcional en la temporada del Valencia Basket. Aunque el Roig Arena no registre el mismo nivel de asistencia en cada jornada, lo ocurrido aquella noche muestra cómo el atractivo deportivo, unido a las comodidades y experiencias que ofrece un recinto de estas características, puede generar una demanda elevada y movilizar a más aficionados allá de las localidades disponibles junto a la pista.

Una ACB de récord, pero con diferencias entre pabellones

El contexto general de la Liga Endesa no apunta a un retroceso uniforme. La temporada regular 2025-26 terminó con 2.082.981 espectadores en 306 partidos, una media de 6.807 por encuentro y un incremento del 4,5 % respecto al curso anterior. La ACB confirmó que se trató de la cifra más alta de asistencia acumulada en la historia de la competición.

El dato global convive con diferencias entre clubes y jornadas. Una liga puede crecer en número total de espectadores y, al mismo tiempo, tener equipos que no aprovechan la capacidad de sus pabellones con la misma regularidad.

La propia información de transparencia del Real Madrid permite observar que la asistencia a sus partidos de baloncesto ha variado considerablemente entre meses. El club publicó una media de 5.291 espectadores en noviembre de 2025, 5.448 en diciembre, 12.745 en febrero de 2026 y 10.913 en mayo. Son promedios mensuales de la temporada anterior, pero muestran las diferencias que puede haber entre distintos tramos del calendario.

La Encuesta de Hábitos Deportivos en España 2024-2025, elaborada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes junto al Consejo Superior de Deportes, añade contexto sobre la asistencia presencial: el 32,4 % de la población de 15 años o más declaró haber acudido al menos una vez a un espectáculo deportivo durante el periodo analizado.

Ese dato corresponde al conjunto de los espectáculos deportivos y no mide la ocupación de los pabellones de baloncesto. Sirve para contextualizar el hábito de acudir en persona a eventos deportivos, pero no explica directamente las cifras de Madrid o Barcelona.

El desafío del baloncesto español es llenar con regularidad

Los cuatro partidos dejan una conclusión concreta: el Madrid y el Barça estuvieron lejos del lleno, aunque la respuesta del público varió entre sus encuentros. El Madrid registró una ocupación estimada del 65,4 % en Euroliga y del 54,3 % en Liga Endesa; el Barça, del 57,3 % y del 70,4 %, respectivamente.

El antecedente de la campaña anterior refuerza el interés del caso del Madrid, que ya había recurrido a un abono de media temporada para facilitar el acceso a sus partidos. En Barcelona, el sistema Seient Lliure permite que determinadas localidades liberadas puedan volver al mercado. Son medidas distintas ante una cuestión compartida: conseguir que el interés por el equipo se traduzca en público presente.

La Liga Endesa viene de cerrar una temporada récord de asistencia, pero los datos de Madrid y Barcelona muestran que ese crecimiento no se traduce necesariamente en gradas llenas en todos los pabellones y encuentros.

El reto para estos clubes es mantener la asistencia durante toda la campaña, también cuando no se trata de una gran noche europea. Para conseguirlo, atraer compradores es una parte del trabajo; lograr que los aficionados acudan y quieran volver también cuenta.

..Andrés Eduardo Silva / @SoccerEduardo

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